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HISTORIA DEL OSO PANDA

El oso panda era un ser feliz, él vivia tranquilamente en su naturaleza comiendo ramitas de bambú y reproduciéndose tanto como podía. Un día Luis Piedrahita lo metió en uno de sus monólogos y lo catapultó hasta una inesperada fama que ni WWF con su logo, ni la marca Seat con su coche había conseguido adjudicarle hasta entoncés.
 
Al principio la fama molaba: era valorado y respetado, le pedían autógrafos y fotos, hacía felices a la gente en los zoos y parques naturales, etc... Pero, poco a poco, se convirtió en un fenómeno del imaginario colectivo y la gente hasta se tatuaban manchas negras y blancas para imitarlo. A veces parecían hasta clones del oso, lo cual tampoco le desagradaba porque él no achacaba que tuviera tanta repercusión mediática o que su look se estuviera convirtiendo en una moda. Además, aunque era conocido, no era el primero que tenía manchas negras y blancas, sus amigos los dálmatas también llevaban ese look desde que se destetaban. 

Hasta que de pronto los seres humanos y unas versiones un poco más depresivas y juveniles de Luis Piedrahita comenzarón a obsesionarse con el paradero del oso y dejaron de incluirlo en monólogos felices, para dedicarle canciones más decadentes como la que vemos a continuación (por favor, presten atención al pianista del grupo):
http://www.youtube.com/watch?v=F9cM3MSveyM 

Con frases tan sugerentes como "Oso Panda, Oso Panda, yo no quiero morir solo" y la busqueda incesante del pobre Oso, este empezó a acojonarse de miedo y coger fobia a las gentes que le perseguían... 

A día de hoy el paradero del Oso Panda es desconocido, hay quienes piensan que su especie se ha extinguido. Otros, en cambio, creen que para pasar desapercibido se dejo gafas de pastas negras y un tupido flequillo... 

...Pero solo Dios sabe donde andará !!!